domingo, 27 de marzo de 2011

Alergias

La alergia es una reacción clínica que da síntomas y está mediada por un mecanismo inmunológico.
Las hay con síntomas inmediatos (ronchas por pasto) y con síntomas retardados, como la provocada por un alimento. Son muy específicas y, por eso, uno de los grandes avances en la actualidad reside en la inmunoterapia o terapia con "vacunas de alergia".
Consiste en la administración repetitiva y gradual de una sustancia alérgica (alérgeno) a una persona que se afecta por ella, en cantidades crecientes durante varios años, con la idea de lograr que genere tolerancia.
Entre las alergias más comúnmente tratadas de este modo están las respiratorias, como las rinitis; las cutáneas, como las urticarias y ronchas que aparecen bruscamente por especies vegetales o medicamentos, y digestivas, especialmente en niños pequeños.
Sin embargo, la batalla contra los grandes culpables de estos males -los alérgenos- no está cerca de ganarse. Entre ellos están los inhalantes, que agrupan a los pólenes de pastos, malezas, árboles y gramíneas. En este grupo, la novedad no es positiva: los expertos coinciden en que si antes las alergias por distintos pólenes afectaban dos o tres meses al enfermo, ahora el periodo se ha extendido a ocho o nueve meses, porque las floraciones han aumentado en intensidad, cantidad y ubicación geográfica.

Otro alérgeno es el ácaro del polvo, que se alimenta de las escamas de la piel humana; es responsable de la mayoría de las alergias que duran todo el año. Alérgenos también son los hongos, presentes en cuadros de humedad de cortinas de baños y muros.
Según cálculos de la OMS, 300 millones de personas tienen asma. Además, 210 millones sufren enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc), y muchos más viven con rinitis alérgica.
Contra el problema:
Hay varias maneras de suavizar el efecto de una alergia y, en algunos casos, impedirlo. Primero, evitar: no entrar en contacto con el alérgeno. Segundo, la educación.Los medicamentos -antihistamínicos y corticoides intranasales- son las dos piedras angulares de cualquier tratamiento antialergia. Los de hoy están compuestos por moléculas que no producen sueño y mejoran los síntomas con menos efecto sistémico y más efecto local.
Por último, la inmunoterapia. Debuta en forma creciente el control ambiental en el mundo desarrollado: en Estados Unidos ya hay una gama de cobertores de colchones, almohadas y 'sprays' para alfombras que combaten el efecto nocivo de los ácaros.

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