viernes, 14 de enero de 2011

La Comida Contaminada
¿Alguna vez has salido de un restaurante sintiendo mal? Sólo comiste demasiado y te sentirás mejor luego, ¿verdad? A lo mejor no. Te puedes haber contagiado algo de alguna comida contaminada. La gente que se enferma de la comida muchas veces piensa que está sufriendo de una gripe.
La seguridad con la comida incluye tres áreas: el mantenimiento de la comida, el tratamiento de la comida, y cocinar. Muchas personas creen que la seguridad de comida se refiere a una cocina limpia, pero también se tiene que ver con prácticas seguras. Olvídate de la “regla de diez segundos” e infórmate sobre las enfermedades de la comida contaminada.
Muchas veces se le nota cuando la comida está mala. ¡La comida tiene mal aspecto o huele mal! Sin embargo, algunas bacterias venenosas no se pueden ver, oler ni saber.
Según la FDA, éstas son algunas de las contaminaciones más comunes que se pueden encontrar en la comida (chequea los vínculos para más información).
  • Staphylococcus aureas, o staph, trae síntomas que incluyen la náusea, el vómito, y la diarrea, que pueden durar uno o dos días. El cocinar a veces no elimina el veneno de staph. Por eso, tienes que vigilar que no crezca a un nivel tóxico.
  • La salmonella es otra contaminación que se puede encontrar en la comida. Los síntomas incluyen la diarrea, el vómito y la alta temperatura. Pueden durar entre dos y siete días. Esta bacteria se encuentra en las comidas crudas o no cocinadas, como el pollo, los huevos y la carne. ¡Cuidado con la masa de las galletas también! Se puede eliminar la salmonella si cocinas la comida de la manera apropiada hasta que la temperatura interna llegue a 165 grados.
  • Los perfringens, a veces, presentes en el medio ambiente, se encuentran en los animales, la vía séptica y la tierra. A veces se ha llamada el “germen de la cafetería.” Esto incluye a la carne cocinada, el pavo, las salsas, las sopas y las cacerolas. Los perfringens causan la diarrea y dolores del estómago y normalmente no duran más de dos días.
Si sospechas la contaminación de comida, la FDA recomienda que guardes una porción de la comida contaminada, que apuntes dónde la compraste, cuándo la comiste y cuándo se notaron los primeros síntomas. Tráela a las autoridades de salud para que se encarguen del problema. El departamento local de salud puede ayudar.
Si los síntomas son severos, busca un tratamiento médico. Si sospechas que una comida no está saludable, ¡no la comas!.

lunes, 3 de enero de 2011

FELIZ 2011 !!

Los mitos navideños

En estas fechas es común escuchar leyendas urbanas, por ello la revista British Medical Journal , pretende desmontar los mitos médicos más comunes en estas fechas:  
“En ocasiones todos nos creemos mensajes sobre nuestro cuerpo y nuestra salud que sencillamente no son ciertas, y los aceptamos porque provienen de personas que respetamos o de los medios de comunicación”, explica la autora principal del estudio, Rachel Vreeman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (Estados Unidos). “Como científicos, debemos buscar una explicación científica, y si se demuestra que estas ideas son falsas, es importante que la gente lo sepa”.

El azúcar, causa de hiperactividad
Muchas personas creen que la ingesta de dulces, algo frecuente en estas fechas, hace que los niños se vuelvan hiperactivos. Pero no es así, según el trabajo publicado el jueves en número especial de Navidad de la revista British Medical Journal. En el estudio, Vreeman y su colega Carroll rastrearon la evidencia científica disponible y encontraron doce ensayos clínicos que habían tratado de desentrañar las reacciones de los niños a la ingesta de alimentos con diferentes niveles de azúcar.
“Ninguno de los estudios, ni siquiera los realizados con niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad, pudo detectar diferencia alguna entre los que habían comido azúcar y los que no”, indican los autores. Eso sí, los padres que creían que sus hijos habían comido dulces les veían hiperactivos, aunque no hubieran tomado azúcar. Sin embargo, este mito tiene una explicación plausible: el azúcar aporta energía, y es fácil llegar a suponer que, si se toma mucha, el consumidor se puede terminar volviendo hiperactivo.
Banquetes nocturnos que engordan
Aunque algunos estudios relacionan cenar de forma abundante con la obesidad, esto no significa que una cosa cause la otra. Ésta es la tesis que sostienen Vreeman y Carroll tras analizar numerosos estudios sobre esta cuestión. “La personas ganan peso sólo porque ingieren, en general, más calorías de las que queman”, explican los autores del estudio. “Tomar calorías de más provoca ganancia de peso al margen de cuándo sean consumidas”, agregan.
Los investigadores de la Universidad de Indiana señalan, por otro lado, que muchos estudios realizados en varios lugares del mundo no encontraron una vinculación entre los kilos de más y el momento en el que se realizan las comidas. Sin embargo, sí hay trabajos que relacionan otras conductas, como comer más de tres veces al día o saltarse el desayuno, con un aumento de peso. “Los estudios revelan que aquellos que desayunan bien mantienen pesos saludables porque su ingesta calórica mantiene niveles equilibrados a lo largo del día”, indican.

Una vez desencadenada, la resaca provocada por una ingesta excesiva de alcohol es imparable. Hay quien recurre a una pequeña dosis de alcohol al levantarse para frenar los síntomas, quien toma fármacos o quien recurre a zumos de frutas para volver a sentirse bien. Pero, según los autores del estudio, todo es en vano. La resaca no tiene cura fácil, sólo queda sobrellevar los síntomas lo mejor posible.
“No hay evidencia científica que demuestre la validez de ninguna cura o medida de prevención eficaz contra la resaca”, sostienen los investigadores, que consideran que hay sólo una medida infalible: consumir alcohol con moderación o, simplemente, no beber. “Nuestra conclusión es que el propranolol, el tropisetron, el ácido tolfenámico, la fructosa, la glucosa y los suplementos dietéticos, como los basados en la borraja, la alcachofa o el higo chumbo, fallan a la hora de curar de forma efectiva la resaca”, afirman los dos investigadores.
La resaca, sin remedio posible
Una vez desencadenada, la resaca provocada por una ingesta excesiva de alcohol es imparable. Hay quien recurre a una pequeña dosis de alcohol al levantarse para frenar los síntomas, quien toma fármacos o quien recurre a zumos de frutas para volver a sentirse bien. Pero, según los autores del estudio, todo es en vano. La resaca no tiene cura fácil, sólo queda sobrellevar los síntomas lo mejor posible.
“No hay evidencia científica que demuestre la validez de ninguna cura o medida de prevención eficaz contra la resaca”, sostienen los investigadores, que consideran que hay sólo una medida infalible: consumir alcohol con moderación o, simplemente, no beber. “Nuestra conclusión es que el propranolol, el tropisetron, el ácido tolfenámico, la fructosa, la glucosa y los suplementos dietéticos, como los basados en la borraja, la alcachofa o el higo chumbo, fallan a la hora de curar de forma efectiva la resaca”, afirman los dos investigadores.
La información para esta entrada la he extraido del blog: http://pepascientificas.blogspot.com/2009/12/los-mitos-navidenos-y-la-ciencia.html pero el articulo completo se encuentra en: Publico.es